¿Y ahora qué?:
Se preguntaba una y otra vez con los pies mojados por las primeras olas del último día de su largo viaje.
Si ya había cruzado varios océanos, cientos de países y miles de ciudades.
Si había oído tantos idiomas, estrechado tantas manos, besado alguna mejilla y amado a una mujer.
Cuando ya había olido tantas flores de tantísimos parques diferentes y se había mojado con la misma lluvia en distintos lugares.
¿Y ahora qué?
Seguía preguntándose mirado sus pies bajo las melenas del mar.
Después de ver tantas lagrimas iguales en distintos llantos, menos sonrisas en la misma boca y tantísimos gritos diciendo lo mismo, sin sentido alguno, “te quiero” ya quedaba lejos.
Luego de haber jugado con tantos niños como uno más, de haber hablado con tantos adultos sin encontrar su voz, de haber aprendido de algún anciano, no quería ver más edades distintas.
Ahí seguía mojándose los pies con las últimas olas del primer día de su largo viaje.
Dejó de hacerse preguntas para sonreír. Y sin más se dio media vuelta, se secó los pies,
Y VOLVIÓ A NACER.
A la que es:
¡Dejo que haga conmigo lo que quiera!
Le dejo despertarme a media noche,
mientras entre sueños y desvelos,
pasea para no dejarme dormir.
Le permito que me quite de delante el plato de comida
y me lo cambie por un papel,
para poderla escribir.
Consiento su crueldad y a veces su dureza,
cuando corre por hacer se ver
y luego a medias me deja.
Permito su intolerancia con aquellos
que fueron falsos amigos
o no fueron sinceros un día conmigo.
Se lo permito, porque sin ella no sería nada,
Porque no sería nada, si le fuese infiel,
a la que es,
mi palabra.
Fotografia: Zapatilla de Kiko. Jaén 2007
esto me suena. como te gusta kdarte cnmigo!!!
ResponderEliminarjejejeje yo siempre me quedaré contigo!
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