jueves, 15 de septiembre de 2011

A ti que ya no eres mia!





Cada día que pasa me alegro más de haberte dejado hace unos años,
de haberte dejado poco espacio en mis recuerdos.
Me gusta ver como poco a poco son menos los recuerdos que guardo de ti,
rara vez me vienen las sensaciones que viví contigo a la memoria.
Y cada día veo más lejano el tiempo en el que corriendo iba a buscarte,
cuando me sentía mas agobiado con mi vida familiar.
Fueron bonitos los años que te sentí, los años que viví a tu lado,
los lugares que visité  de tu mano...
Pero me reitero, todo quedo atrás, todo, muy olvidado.
Las risas contigo en mi habitación, sobrándome el mundo.
las tardes de aburrimiento sin dirigirle la palabra a nadie, solo a ti.
Gracias a ti, comencé a escribir, gracias a ti,
me interesó expresarme en palabras.
He de confesar que aún hoy, con el permiso de quien me ama,
corro a buscarte de vez en cuando, más de una noche
o cuando nadie acompañarme, sé que puedo contar contigo.
No me parece elegante hablar de ti, sin nombrarte,
¡Pero tú sabes bien quién eres!
Te admiro, pero no te deseo,
te desee, pero ahora te repudio,
te necesité, pero ahora te huyo.
Te recuerdo, SOLEDAD...
pero ya estoy muy bien acompañado.


Fotografia: Pasarela en Doñana. Huelva. Julio 2009.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Noche con estrellas




Esta noche he sentido que mis miembros vida recobraban,
¡podía moverme!
Corrí a mirarte para observar tu mirada, pero esta seguía siendo de cristal,
seguía congelada.
Más pronto pensé que, ¡algo seguro te faltaba! Y pensando recordé las estrellas que cada noche nos acompañan, el regalarte una de ellas, ¡sería una gran hazaña!
Con la ayuda de unos lápices hice una gran escalera para llegar a ellos...dos centímetros, uno...mi mano por fin las tocaba, pero para mi sorpresa estaban pintadas.
Resignado bajé de mi escalera y me sentí derrotado.
Una noche que me muevo y estoy solo aquí a tu lado.
Me senté a tu lado, con la cabeza en tu regazo.
Cuando entre lágrimas dormía, me despertó el ser acariciado. ¡Me estabas sonriendo¡
¡También habías despertado!
Me miraste y me distes las gracias por la estrella, yo te pedí perdón por no haberlo logrado,
me consolaste con un beso.
Y las estrellas, aún siendo pintadas, esa noche con más fuerza brillaron.

Fotografia: Mi gran-pequeño amigo Jesus. Julio 2011. Córdoba